Conocí a un dúo alegre y carnívoro en la zona de baile de Shibuya. Quedaron en vernos en un hotel, y no me resistí. Estas mujeres increíbles, que incluso se conformaban con tener sexo en el baño, nos trataron como postre, atacándonos sin parar. Incluso después de eyacular, no pararon, girando las caderas y haciéndome llegar al clímax repetidamente en la postura de vaquera. Así que, por sugerencia mía, ¡decidí debutar en la industria audiovisual!
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