"Creo que sería muy excitante tener sexo con uniforme..." Aunque le gustaba, no se le daba bien. Para cambiar la vida sexual monótona y aburrida en la que se había convertido tras tantos años de matrimonio, la esposa hizo una atrevida propuesta. Uniforme de marinera, traje de baño, ropa de gimnasia, pajarita. Ya no soy joven, y al principio me daba vergüenza, pero cuando vi el pene erecto de mi marido, duro como el de un joven, me alegré muchísimo... Para llenar el vacío, nos besamos muchas veces, muchas veces, cada vez a horcajadas sobre su pene. Retorcí mis caderas lascivas, drenándole el semen. Incluso después de eyacular una vez, me tentaba lascivamente, diciendo: "¿Podemos hacerlo otra vez...?". Entonces, lamía sus puntos sensibles hasta vaciarlo... Sexo con los pechos, sexo anal, penetración continua durante los juegos con lubricante. A medida que nuestros cuerpos se entrelazaban, el amor entre nosotros se profundizaba. Los placeres de la juventud se entrelazaban. Los fines de semana hacíamos fiesta salvaje.
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