El padrastro, al ver el cuerpo de su hija —hija de su segundo matrimonio—, enloqueció y fue sometido a abusos desenfrenados. Aprovechándose de su vulnerabilidad económica, se convirtió en el peor padrastro, obligándola a tener relaciones sexuales, aunque los sensibles genitales de su hija ya rebosaban de lubricación...
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