Una mujer casada descubrió que su coche estaba averiado camino al trabajo, lo que la obligó a tomar un tranvía desconocido. Un pervertido se aprovechó de ella inmediatamente. Al principio se resistió, pero poco a poco sucumbió a las oleadas de placer que la invadieron y, a la vista de todos, llegó al orgasmo. De vuelta a casa, incapaz de olvidar el placer, se masturbó. Al día siguiente, volvió a tomar el mismo tranvía...
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