Himeka y su esposo dirigen una empresa de limpieza. Al principio, estaban ocupados a diario, pero la competencia de rivales más grandes les quitó clientes, y ahora vive una vida miserable. La empresa de Ozawa también era socia, pero el contrato finalmente se rescindió. Justo entonces, Himeka se enteró de que Ozawa buscaba una secretaria, así que fue a una entrevista. Sin embargo, en realidad no buscaba una secretaria, sino una amante. Aunque parezca absurdo, debido a sus grandes deudas y su sed de amor, Himeka empieza a aceptar las insinuaciones de Ozawa, incluyendo besos lascivos...
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