Por recomendación de una amiga, Feng acudió a un salón que combinaba tratamientos de belleza y masajes. Aunque confundida por el terapeuta, aceptó el tratamiento. Bajo el relajante aroma de los aceites esenciales y el masaje, su desconfianza se desvaneció y se entregó por completo al terapeuta. Poco a poco, su cuerpo perdió la libertad de movimiento, se volvió resbaladizo y sus pezones y glándulas mamarias se estimularon intensamente, lo que le provocó espasmos y orgasmos incontrolables. Para Feng, esta estimulación sin precedentes, que la había llevado a experimentar orgasmos múltiples, la despertó por completo a un estado de libertinaje. Con respecto a este placer sin precedentes, ella…
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