La arrogancia es directamente proporcional a la sensibilidad. En un salón de belleza de lujo en Tokio, una socialité aparentemente voluntariosa y dominante recibe un tratamiento con aceites afrodisíacos con el pretexto de "estimular las hormonas femeninas", seguido de un provocativo masaje linfático. Poco a poco, comienza a jadear, y su sensible cuerpo tiembla en respuesta. Luego, como si echara más leña al fuego, las técnicas tentadoras continúan, llevando a la sumisa al borde del clímax. Finalmente, sucumbe al pene, arqueando la espalda con cada potente embestida, repitiendo el orgasmo "que dobla como un camarón". Esta es la Terapia Afrodisíaca del Orgasmo por Colapso de Arrogancia.
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