Sayuri siempre había amado los deportes, pero sin la ayuda de su esposo o hijo, siempre los practicaba sola. Un día, cuando su hijo trajo a su amigo Kosuke, la invadió el deseo por su cuerpo bien formado y, casualmente, lo invitó a salir... Por mucho que eyaculara, la pasión sin igual de Kosuke no disminuyó, y continuó teniendo sexo con ella hasta la mañana siguiente. Desde entonces, Kosuke se obsesionó con su cuerpo, visitándola varias veces al día... En respuesta a este deseo, el cuerpo de Sayuri eyaculó innumerables veces, y sin darse cuenta, había sobrepasado su límite...
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