Las mujeres del barrio llevaban vestidos ajustados y reveladores, apenas se les notaba la ropa interior ni las curvas, y se marcaban especialmente las nalgas, ¡tan para dejar a cualquiera atónito! Cuando me vieron, pensé: "¡Ay, no!". Pero en vez de eso, se bajaron los pantalones y empezaron a hacerme sexo oral...
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