Zou tiene un secreto que no puede contarle a nadie: sus instintos se manifiestan en los movimientos de sus caderas, y una vez desatados, son controlados por una consciencia de cadera que contradice la suya. Un día, sus caderas se enamoraron a primera vista del hombre que se mudó a la casa de al lado, y desde entonces, la consciencia de Zou fue dominada por ellas.
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