Nunca esperé encontrarme con una chica tan perezosa… [La seria delegada de la clase que se sienta en un banco a leer después de clase, la amable que ayuda con las actividades extraescolares, la menuda y guapa que participa en las actividades del club]. ¡El criminal la drogó con afrodisíacos y la obligó a tener sexo! Respiración irregular, calor corporal, dolor de cadera... No pude evitar masturbarme con cosas cercanas: un grifo, una ducha, verduras regordetas, una radio, un columpio, una estatua de bronce. Su esbelto cuerpo se convirtió en toda su zona erógena; una caricia la hacía gritar, eyaculando una y otra vez… ¡El orgasmo de una chica al aire libre, interrumpido salvajemente por objetos extraños y un pene real!
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