Mi vida seguía y seguía cuando una jovencita del barrio, de espíritu libre, empezó a seguirme por detrás y, de repente, ¡irrumpió en mi casa! Cuando intenté echarla, ¡se coló por la fuerza y eyaculó dentro de mí! Pensé que era el final, pero al día siguiente les contó a todos que se había divertido y trajo a sus amigas a la fiesta...
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