Aproximadamente un año después de casarnos, empecé a vivir con mi suegro. Él ansiaba ver a su nieto, pero mi esposo y yo no habíamos tenido hijos y estábamos reduciendo gradualmente las tareas domésticas. Mi suegro, que nos había estado observando, aprovechó la oportunidad. Usaba su increíblemente poderoso pene, mucho más impresionante que el de mi esposo, todos los días… Esta relación continuó durante uno o dos años, y para cuando mi resistencia inicial empezó a flaquear, habían pasado cuatro años…
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