Un anciano oprimido que vive en una choza llena de basura se enamora de una voluntaria universitaria que lo ayuda a independizarse... Una nueva voluntaria se une a este hombre, abandonado por la sociedad durante una época de agitación social. El hombre, que suele ahuyentar al personal, se deja convencer por sus entusiastas palabras: «Quiero apoyarte», y la deja entrar en su habitación. Aunque al principio se asusta por la basura desordenada, empieza a limpiar con valentía, incluso recogiendo con pulcritud el sucio montón de papel higiénico. Al verla sonreír con dulzura y decir: «¡Vuelve la próxima vez, esfuérzate al máximo!», siento un calor intenso en el pecho y la entrepierna. Entonces, me armo de valor para confesarle mis sentimientos, pero ella responde con una mirada perpleja: «Uf... asqueroso». La ira y la lujuria estallan en mí. La asalto, lamiendo sus labios carnosos, bajando sus bragas llenas de lágrimas y aplastándola con mi enorme cuerpo, aprisionándola en la habitación, comenzando una vida de convivencia inmersa en el placer... "Gracias a ti, encontré la esperanza de vivir".
Comentarios