Fuimos a un bar de chicas para investigar a fondo. Nos dijeron que el personal podía obligar a los clientes a practicar sexo oral y tragar semen, así que le pedimos que nos exprimiera hasta dejarnos secos... Eyaculó múltiples chorros de semen, ¡y su aspecto lascivo con la cara cubierta de semen era imperdible!
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