Justo cuando su padre se volvió a casar, Tsuyoshi entró en tercer año de internado, con la graduación a punto de terminar. Siempre había creído que los sentimientos que sentía por su madrastra, Mika, habían desaparecido por completo tras la vida estudiantil... Hasta el día de la graduación, cuando vio a Mika caminando hacia él con una sonrisa radiante, se dio cuenta de que su amor por ella había resurgido en su corazón. Durante la celebración de la graduación, a solas, Tsuyoshi intentó con entusiasmo reprimir sus deseos incontrolados y perversos por Mika y la llevó a un hotel. «Este es un regalo para ti, ya que te conviertes en adulto», le dijo, besándolo suavemente... Y así, entró en una nueva etapa de la adultez.
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