La Sra. Saki, una oficinista que trabajaba como representante de ventas en una compañía de seguros en Tokio, fue elogiada por su empresa por su excelente desempeño. Durante el trabajo, la llamaron y la agredieron sexualmente sin siquiera ducharse. Agotada por el pene de su amante, se puso la ropa interior manchada con su semen, se puso un traje y fue a reunirse con un cliente. La sensación de profanación de esta inocente profesional fue realmente maravillosa.
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