Visité a un amigo y a su esposa. La esposa llevaba pantalones cortos que dejaban al descubierto sus enormes nalgas, lo que me conmovió profundamente. ¿Será tentación... o solo coincidencia...? Mi pene latía insoportablemente, e inconscientemente apreté mi cara contra sus nalgas. Mientras ella se resistía y jadeaba, a escondidas le masajeé las nalgas a espaldas de su marido, penetrándola por detrás, provocándole tanto placer que tuvo que contener la respiración.
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