Asami, atacada por un desconocido, la agarran con fuerza del pelo, con la mente aturdida. Sus genitales rosados son violados sin descanso con un pene desprotegido. Encarcelada en una habitación sucia bajo los efectos de las drogas, Asami es penetrada repetidamente hasta el fondo del útero con juguetes, llevándola al borde del colapso como una muñeca rota. Le insertan un vibrador en la boca y ella traga semen con una mirada mortal. Cada vez que Asami es sometida a este abuso arbitrario, sus genitales rebosan de fluido vaginal, tornándose carmesí tras ser "entrenada" y luego desechada para siempre...
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