Este burdel ha estado fatal últimamente. Las chicas que vienen a las entrevistas son todas terribles. Pero un día, la actriz audiovisual Erika Kitagawa llega inesperadamente a una entrevista. Debido a su reducida carga de trabajo y su bajo salario, se ve obligada a trabajar en un burdel para llegar a fin de mes. El gerente la contrata con la condición de que use su nombre real y muestre su foto. Después de su formación, las solicitudes llegan en masa, lo que alegra mucho al burdel. ¡Es hora de empezar!
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