Airi, tras casarse, disfrutó de una dulce y romántica relación con su esposo, Yuya. Con su vida asentada, comenzó a prepararse para el parto y acudió a una clínica de maternidad para una revisión. El médico que la atendió, un hombre de mediana edad llamado Usami, tras completar un cuestionario sobre sexo, le sugirió tomar un analgésico. Se decía que este medicamento ocasionalmente causaba somnolencia. Como resultado, Airi, sin darse cuenta, cayó en un sueño profundo. Tras confirmarlo, Usami aprovechó la oportunidad para violar los labios dormidos de Airi, abriéndole la vagina lascivamente e introduciéndole el pene. Todo esto ocurrió sin que ella lo supiera... pero su cuerpo recordaba el placer...
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