"Ese verano, hacía un calor insoportable...". Bajo el calor abrasador, los mecánicos de coches se veían obligados a usar sus ropas de trabajo. Una empleada de alto rango, incapaz de soportarlo más, se abrió la camisa, dejando al descubierto unos pechos enormes a pesar de su personalidad masculina. Los hombres de la fábrica quedaron cautivados por esos pechos suaves y perfectamente hermosos. Asomándose al probador, meneó los pechos al acercarse, envolviendo un pene erecto en una masturbación con los senos hasta la eyaculación. La masturbación, apretada y contraída, drenaba el semen, pero la empleada de alto rango, aún más erótica, atrajo el pene hacia su vagina resbaladiza y húmeda. En la fábrica, sofocante y empapada de sudor, los gritos resonaban en el verano japonés...
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