Yo, un alma despreocupada, he pasado este invierno estudiando mucho para mis exámenes de admisión a la universidad. A solo 10 días de los exámenes, he estado oyendo sonidos lascivos provenientes de la habitación de al lado todos los días, lo cual me molesta muchísimo. Finalmente, sin poder soportarlo más, decidí ir a la habitación de al lado a quejarme. Toqué el timbre y un hombre y una mujer nerviosos salieron de la habitación. La dueña de la habitación era la Sra. Honami, quien aparentemente daba masajes en su habitación. Después de explicarle la situación, la Sra. Honami se mostró muy apenada y dijo que me daría un masaje como disculpa...
Comentarios