Mi jefe es un cabrón. Siempre es inexplicablemente mordaz. Ese imbécil merece un castigo merecido. Amenazar es aburrido. Me pregunto cómo hacer que este desperdicio sea lo más doloroso posible. Su mayor tesoro... sí, su promesa a su esposa. Todo lo malo es culpa de tu marido. Lo remojaré en sopa de pollo hasta emborracharme, jaja.
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