Mientras disfrutábamos de días felices con Miyu, un día apareció de repente un grupo de yakuzas. Dijeron que Miyu había escapado tras ser encarcelada y deberle dinero a la yakuza. Intentaron llevársela, pero terminaron secuestrados. La yakuza nos encarceló, diciendo que si Miyu aguantaba una semana de entrenamiento especial, nos liberarían a ambos.
Comentarios