La Sra. Yuri Adachi, una mujer masoquista capaz de derribar aves, descubrió que el trato brusco a sus pezones aumentaba anormalmente su nivel de placer, por lo que experimentó con la tortura de pezones como una forma especializada de disciplina. Le ataron una pesa de hierro de un kilogramo al cuerpo, balanceándola como un péndulo, y luego la sometieron a una tortura de garganta profunda, lo que le provocó espasmos y le dejó la mirada vidriosa. Sus pezones eran retorcidos continuamente con una fuerza desgarradora.
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