Lo que más me emociona es ver a mujeres casadas siendo violadas en grupo. Un día, contraté a una mujer llamada Eryu, que no se adaptaba a su anterior empresa y había cambiado de trabajo varias veces. Parecía encajar muy bien en nuestra empresa, trabajando felizmente con sus compañeros, lo que me hizo aflorar mis malos hábitos... Podría despedirla con una sola orden; era la persona ideal. Era trabajadora, obediente y, además, casada. Comparto con ustedes el video de cómo la convirtieron en esclava sexual durante su viaje de capacitación.
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