Reina Futaba tropezó y cayó accidentalmente durante una cita con su novio, lastimándose el pie. Preocupado por su condición, su novio le recomendó un masajista. Al llegar, este le masajeó la zona lesionada, pero sus manos se acercaban cada vez más a la ingle, acercándose cada vez más a sus zonas sensibles. Al principio, confundida, Reina comenzó a sentir placer poco a poco…
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