La virtuosa y hermosa esposa, Fujishita Rika, fue a despertar a su hijo esta mañana. Desde la temprana muerte de su esposo, este se había vuelto un recluso. Hoy, mientras desayunaba, seguía de mal humor, diciendo: "Mamá, ¿llevas otra vez pantalones de corte alto? ¿De qué tipo son?".
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