¡Imágenes exclusivas de Yuko Shiraki! Para la renovación de la casa, contratamos a una empresa de ingeniería civil de renombre. Durante la conversación, mi esposa, que parecía disgustada por la aparente mala educación de los ingenieros civiles, me dijo que no había problema y que la renovación comenzaría. Resultó que ella dijo que él lo había arreglado y me había enseñado aquello; ella, que al principio no le caía bien, se había hecho muy amiga de los ingenieros civiles. Ver a mi esposa feliz me hizo sentir bien, pero también empecé a sentir envidia de los ingenieros civiles. Unos días después de ese incidente, llegué temprano a casa y vi los zapatos de los ingenieros civiles. A escondidas, me asomé al dormitorio y oí ruidos...
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