Me aproveché de mi colega borracha y la llevé a casa. Luego le hice el amor en su estado de ebriedad. Cerca de su linda cara dormida, aún olía a alcohol, pero no me importó y le metí la lengua. Parecía creer que era su novio, devolviéndome un beso apasionado. La chica con la que siempre había querido acostarme estaba justo frente a mí, a mi merced. Inmediatamente quise tener sexo y ponerme condón, pero ella murmuró que no importaba sin él. Así que, después de la penetración, estaba muy sensible, incluso contoneando las caderas...
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