La colegiala, soportando desesperadamente los toqueteos, empezó a temblar, con los puños apretados de dolor. Incluso cuando le preguntaron si lo disfrutaba, no lo admitió, ¡aunque su vagina ya estaba empapada! El pene seguía entrando y saliendo, llevándola al éxtasis, con su cuerpo con espasmos y múltiples orgasmos...
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