El hombre que estaba con la chica tuvo que hacer una llamada por circunstancias inevitables. Inesperadamente, en cuanto empezó a hablar, no pudo parar. Aburrida, la chica empezó a hacerle bromas: le lamió la oreja, lo besó, le tocó los pezones y, tras excitarlo, incluso le hizo una mamada. Ignorando al hombre que seguía al teléfono, ¡se introdujo el pene a la fuerza en la vagina!
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