Japón no solo enfrenta un grave problema social debido a la disminución de su tasa de natalidad, sino que su tasa de divorcios también aumenta año tras año. El político sexual Yuki Tanihara aboga por "salvar a Japón teniendo sexo", acostándose personalmente con parejas en conflicto matrimonial y follándolas hasta que estén completamente satisfechas y victoriosas.
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