La paciencia de la madre con el padre se había agotado. Tras varios meses fuera de casa, rodeado únicamente de hombres que no podían con las tareas domésticas, el padre presentía que algo andaba mal y propuso contratar a una empleada doméstica. Unos días después, la empresa de limpieza envió a Yuka. Yuka, rebosante de amor maternal y desbordante de encanto, hizo que los hermanos Natsuo y Jun no pudieran ocultar su emoción. Un día, cuando Natsuo le pidió a Jun que cuidara sus cosas, lo sacaron de la sala donde estaban su padre y Yuka. Allí, vio por casualidad a Yuka sirviendo a su padre...
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