Esa marimacha de Nami ahora es aprendiz de carpintero. Pensándolo bien, siempre he sido competitivo y siempre he perdido peleas. Hace siglos que no estoy en casa, hace años que no la veo, y sigue igual... pero... desde la última vez que nos vimos, su figura se ha vuelto más femenina. ¡¿En qué estaba pensando entonces?! ¡Era Nami! No podía dejar de pensar en ella, no podía controlar mis sentimientos.
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