Llevar traje y medias negras solo acentuó la lascivia; las empleadas de la empresa me llevaron al borde del cielo y el infierno. Me obligaron, con una erección, a jugar con mis muslos y nalgas a través de las medias negras, cruzando esa línea. ¡Dejaron que cinco empleadas me trataran como un juguete, disfrutando del placer de ser violadas!
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