Mo Ri llega a casa de su esposo para su boda. Al contemplar la lujosa mansión, reflexiona: «Aunque he oído que es rico, sin duda es un triunfador», y su corazón se llena de emoción. Tras saludar a su suegro, este se levanta y se quedan solos. Su suegro susurra: «Tú... tú eras Mei Xiang Jiang, del burdel que frecuentaba, ¿verdad?». Mo Ri se sobresalta y empieza a sudar frío. Su suegro la amenaza: «Si no quieres que te expongan...». Mo Ri no tiene más remedio que obedecer, y comienzan sus días de esclavitud y disciplina.
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