Al oír que se trataba de trabajo sexual placentero, Sora Amakawa acudió al evento con la contención y la lujuria al límite. En fin, para animarme, llevé algunos juguetes que nunca había visto e hice lo que me dio la gana, como tomar afrodisíacos. En fin, rumbo al placer, rumbo al egoísmo… Este es el comentario lleno de clímax que esperaba, y me he tomado la libertad de hacer muchas transformaciones.
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