Para ser sincero, al principio pensé que solo podía observar. Pero cada vez que la secretaria "Maple" cruzaba las piernas con sus medias, mi mirada no podía evitar seguirlas. Sin darme cuenta, estaba cerca de ella, tocando sus piernas, incluso teniéndolas bajo sus pies. La firmeza y suavidad de la tela se sentían tan bien, como un sueño. Y en el momento en que se quitó las medias, el calor y el peso de sus pies descalzos me golpearon directamente, sin dejarme escapatoria. Ah, en ese instante comprendí claramente que no había vuelta atrás.