Rio se infiltra en territorio enemigo para vengar a su padre. Desafortunadamente, es capturada, atada y sometida a una violencia sexual inhumana. "No puedo más...". Su orgullo, alimentado por la venganza, se desmorona por completo y se convierte en prisionera del sexo. "Papá... lo siento...", grita con arrepentimiento por no haber podido vengar a su padre, pero su cuerpo soporta la penetración de varios penes.
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