Llamé a una prostituta, ¡¿y resultó ser esa ex delincuente que solía acosarme?! Estábamos disfrutando cuando empezó a gritarme. Molesto, le apliqué disimuladamente un aceite afrodisíaco, ¡y al instante se excitó muchísimo! Su cuerpo se volvió anormalmente sensible, convulsionando y teniendo espasmos. Cuando intenté aplicarle más, ¡me rogó que tuviéramos sexo! Arqueó la espalda con excitación... SCOP-909
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