Kuroshima, una profesora hermosa pero débil y sumisa, acepta peticiones impuras de alumnos y, sin querer, les ayuda a eyacular. El director presencia esta escena. Tras ser citada a su despacho, la amenazan con un castigo y el despido, y Kuroshima inicia una relación con él que es casi un contrato de esclavitud. Aunque al principio no está dispuesta, con el paso del tiempo y los fluidos corporales fluyen de sus genitales, Kuroshima se vuelve cada vez más lasciva. Cuando el director la llama, siempre sonríe, experimentando repetidos orgasmos con los genitales húmedos.