Honoka creció en Ashiya. Tenía estándares de belleza muy altos, pero le preocupaba el precio, así que decidió entrar en el mundo de las "cazafortunas". En cuanto se abrió la puerta, sus perversos instintos sexuales quedaron al descubierto, desde el juego erótico con los pechos hasta el sexo oral descuidado, e incluso poner los ojos en blanco y cabalgarlo a toda velocidad. ¿Cómo podía ser considerada una verdadera dama?
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