Desarrollado por una potente masajista erótica con amplios conocimientos del cuerpo femenino, el cuerpo de Nano Mizuno, aún en desarrollo, se volvió gradualmente más sensible. Su punto G, clítoris, prepucio, pezones... diversas zonas erógenas fueron manipuladas por la terapeuta, quien jugó meticulosamente con ellas, llevándola al borde del orgasmo en múltiples ocasiones, ¡y finalmente culminó en su propio clímax! Experimentó dos, incluso tres veces, la cantidad de fluido que jamás había liberado durante los orgasmos. Aunque algo tímida, disfrutó de la sensación mucho más que de la timidez. Su cuerpo rubio y esbelto se curvó maravillosamente durante el clímax; tembló por completo, alcanzando el orgasmo espasmódico definitivo. El potencial erótico de Nano Mizuno finalmente había florecido por completo.