Mi amigo Hayato, queriendo que su madre dejara de presionarme para casarme, le pidió a mi esposa que fingiera ser su novia por el momento. Incapaz de resistir sus insistentes peticiones, acepté a regañadientes prestarle a mi esposa. Unos días después, mi esposa regresó sana y salva, pero ver su foto juntos me dejó con sentimientos encontrados...
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