La oficinista Misaki Kana llevaba una vida tranquila, esperando un ascenso. Un día, por un error, causó grandes pérdidas a un importante cliente. Cuando acudió a la empresa del cliente para disculparse, el presidente la rechazó rotundamente y le exigió que se convirtiera en esclava para compensar las pérdidas. Luego la obligó a hacer dogezu (una postura tradicional china de rodillas) completamente desnuda...
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