Me asignaron ser el novio de una compañera de trabajo por un día. Cuando la visité, pensé que no le caería bien, pero por alguna razón, ¡me llevé bien con sus padres! Ella intentó evitarlo con ansiedad, pero parecía que cada vez me aceptaban mejor. Aunque no podía dejar que pareciera que no nos llevábamos bien, terminamos bañándonos juntos, durmiendo en la misma cama y fingiendo ser amantes, todo según los deseos de sus padres...
Comentarios