La empresa donde hice mis prácticas era mi lugar de trabajo. Me esforzaba por aprender rápido. Un día, cuando sentía que mi trabajo valía la pena, a medianoche, estaba sola en la oficina con el gerente. De repente, el director me agarró y me obligó a practicarle sexo oral, diciendo: "¡Tienes que hacerme una oferta! Porque solo será una vez...". Sin embargo, al día siguiente, cuando llegué al trabajo, recibí miradas extrañas desde dentro de la empresa. El director y Abazul, que estaban desesperados por encontrar trabajo, me oyeron hablar y un empleado me trataba como a una esclava sexual.
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