Mi adorable hermanita, Aya, siempre lleva ropa reveladora, lo que me hace dudar de dónde mirar, lo cual siempre me molesta. Un día, ¡estaba deambulando por la habitación con un disfraz de conejita transparente! Su aspecto increíblemente lascivo me dio ganas de regañarla como a un hermano mayor, pero amenazó con decirle a mamá que la estaba mirando mientras se masturbaba si no me portaba bien... Al final, me obligó... Cuando vio mi pene, exclamó: "¡Guau! ¿Tan grande?", ¡y empezó a hacerme sexo oral! Aunque estaba un poco confundido, su aspecto lascivo con el disfraz de conejita transparente me hizo al instante dejarla jugar conmigo obedientemente... Se sentó a horcajadas sobre mí, nos sentamos uno frente al otro, y usó sus hábiles técnicas de sexo oral para llevarme al orgasmo repetidamente, llegando a eyacular dentro de mí siete veces... Durante esos 130 minutos, quedé completamente cautivado por la apariencia de Aya con el disfraz de conejita transparente.
Comentarios